BARTLEBY EL ESCRIBIENTE DE HERMAN MELVILLE PDF

En ese momento proyectaba algo por el estilo. No, eso quedaba descartado. De pronto, me atrajo el escritorio cerrado de Bartleby, con su llave visible en la cerradura. Yo quisiera ser un amigo.

Author:Dairan Shakalabar
Country:Lebanon
Language:English (Spanish)
Genre:Marketing
Published (Last):5 November 2011
Pages:160
PDF File Size:1.27 Mb
ePub File Size:19.61 Mb
ISBN:437-9-73744-180-7
Downloads:35422
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:Groshura



En ese momento proyectaba algo por el estilo. No, eso quedaba descartado. De pronto, me atrajo el escritorio cerrado de Bartleby, con su llave visible en la cerradura. Yo quisiera ser un amigo. Yo nunca la uso. Pero no lo hizo. Pasaba el tiempo. Ignoro si los ojos de Bartleby se mejoraron o no. No digo sino la pura verdad cuando afirmo que me causaba inquietud. Nada de eso. Era hombre de preferencias, no de presunciones. En la esquina de Broadway y la calle del Canal, vi a un grupo de gente muy excitada, conversando seriamente.

La puerta estaba cerrada con llave. Era Bartleby. Estoy apenado, Bartleby. No esperaba esto de usted. A menudo he pensado que si este altercado hubiera tenido lugar en la calle o en una casa particular, otro hubiera sido su desenlace. Recordando sencillamente el divino precepto: Un nuevo mandamiento os doy: amaos los unos a los otros.

Estos libros, dadas las circunstancias, me produjeron un sentimiento saludable. Estoy satisfecho. Creo que este sabio orden de ideas hubiera continuado, de no mediar observaciones gratuitas y maliciosas que me infligieron profesionales amigos, al visitar las oficinas.

Bartleby, en el acto, rehusaba tranquilamente y se quedaba tan ocioso corno antes. No, no quiero, no puedo hacerlo.

Con todos tus ruegos, no se mueve. Deja los sobornos bajo tu propio pisapapeles, es bien claro que prefiere quedarse contigo. Esto es un absurdo. No hay nada que hacer entonces. Se lo comunico ahora, para que pueda buscar otro empleo.

Pero mis temores eran vanos. Se niega a hacer copias; se niega a hacer todo; dice que prefiere no hacerlo; y se niega a abandonar el establecimiento. O usted hace algo, o algo se hace con usted. Eso no fatiga la vista. No me parece que haya en eso nada preciso.

Me gusta estar fijo en un sitio. Pero no soy exigente. De hecho, casi estuve domiciliado en mi coche durante este tiempo. Para usted, este lugar no debe ser tan vil. Pero no puedo demorarme. Cuide a mi amigo. Ya nos veremos. No hace veinte minutos que lo vi acostado. El patio estaba completamente tranquilo. A los presos comunes les estaba vedado el acceso. CREO que no hay necesidad de proseguir esta historia. Con mensajes de vida, estas cartas se apresuran hacia la muerte.

FMU 861 PDF

Herman Melville – BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE

.

CHIKE AND THE RIVER PDF

BARTLEBY “El ESCRIBIENTE”,Herman Melville.

.

Related Articles