EL DOSEL SAGRADO BERGER PDF

La sociedad es un producto del hombre. No tiene otra existencia que la que le conceden la actividad y la conciencia humanas. No puede haber ninguna realidad social fuera del hombre. EI hombre no puede existir fuera de la sociedad. Las dos afirmaciones: que la sociedad es producto del hombre y que el hombre es producto de la sociedad, no son contradictorias.

Author:Mesida Grorr
Country:Gabon
Language:English (Spanish)
Genre:Career
Published (Last):10 September 2018
Pages:304
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Religin y construccin del mundo Toda sociedad humana es una empresa de edificacin de mundos. La religin ocupa un lugar destacado en esta empresa. Nuestro propsito principal, aqu, es emitir algunos juicios generales acerca de la relacin entre la religin y la edificacin humana de mundos.

Pero, para que sea posible realizar esto de manera inteligible, es necesario elucidar la anterior afirmacin acerca de la edificacin de mundos por la sociedad. Para lograr esta elucidacin es importante comprender la sociedad en trminos dialcticos. La sociedad es un producto del hombre. No tiene otra existencia que la que le conceden la actividad y la conciencia humanas.

No puede haber ninguna realidad social fuera del hombre. Pero tambin puede afirmarse que el hombre es un producto de la sociedad. Toda biografa individual es un episodio de la historia de la sociedad, que la precede y la sobrevive. La sociedad exista antes que el individuo naciera, y existir despus de que muera.

Ms aun, es dentro de la sociedad, y como resultado de un proceso social, donde el individuo se convierte en una persona, adquiere y mantiene una identidad y lleva a cabo los diversos proyectos que constituyen su vida.

EI hombre no puede existir fuera de la sociedad. Las dos afirmaciones: que la sociedad es producto del hombre y que el hombre es producto de la sociedad, no son contradictorias. Ms bien reflejan el carcter intrnsecamente dialctico del fenmeno societal. Solo si se reconoce este carcter se comprender la sociedad en trminos adecuados a su realidad emprica. Ellos son la externalizacin, la objetivacin y la internalizacin. Solo si se comprenden juntos estos tres momentos puede alcanzarse una concepcin empricamente correcta de la sociedad.

La externalizacin es el vuelco permanente del ser humano hacia el mundo, tanto en la actividad fsica como mental. La objetivacin es la conquista por los productos de esta actividad, tambin fsica y mental de una realidad que se enfrenta con sus productores originales como una facticidad externa a ellos y diferente de ellos.

La internalizacin es la reapropiacin por los hombres de esa misma realidad, quienes la transforman nuevamente de estructuras del mundo objetivo en estructuras de la conciencia subjetiva. La sociedad llega a ser un producto humano por la externalizacin. Se convierte en una realidad sui generis por la objetivacin. El hombre, tal como lo conocemos empricamente, no puede ser concebido fuera de su continuo vuelco hacia el mundo en el cual se encuentra. No puede comprenderse al ser humano como una criatura que se asla dentro de s misma, en alguna esfera cerrada de interioridad, para luego tratar de expresarse en el mundo circundante.

El ser humano se externaliza, por esencia y desde el comienzo. Esta peculiaridad se manifiesta en la relacin del hombre con su propio cuerpo y con el mundo. A diferencia de los otros mamferos superiores, que nacen con uno organismo esencialmente completo, el hombre se halla curiosamente inconcluso al nacer. Esto es, el proceso biolgico de convertirse en hombre se realiza en un momento en que el infante se halla en interaccin con un medio extraorgnico, que abarca tanto el mundo fsico como el mundo humano del nio.

Existe un fundamento biolgico del proceso de convertirse en hombre, en el sentido del desarrollo de la personalidad y la apropiacin de la cultura. Los ltimos desarrollos no se sobreimponen como mutaciones extraas al desarrollo biolgico del hombre, sino que se basan en l. El carcter inconcluso del organismo humano al nacer se halla en ntima relacin con el carcter relativamente no especializado de su estructura instintiva.

El animal no humano entra en el mundo con impulsos muy especializados y firmemente orientados. Como resultado de ello, vive en un mundo que est determinado, de manera ms o menos completa, por su estructura instintiva. Ese mundo est cerrado en lo que respecta a sus posibilidades; est programado, por as decir, por la propia constitucin del animal. Por consiguiente, todo animal vive en un medio que es especfico de su especie particular.

Existe un mundo de los ratones, un mundo de los perros, un mundo de los caballos, etc. Por el contrario, la estructura instintiva del hombre, al nacer, no est especializada ni dirigida hacia el medio especfico de una especie. No existe ningn mundo del hombre, en el sentido indicado.

El mundo del hombre se halla imperfectamente programado por su constitucin interna. Es un mundo abierto. Es decir, es un mundo que debe ser moldeado por la propia actividad del hombre. Comparado con los otros mamferos superiores, el hombre mantiene, as, una doble relacin con el mundo. Como los otros mamferos, se encuentra en un mundo que antecede a su aparicin.

Pero a diferencia de los otros mamferos, este mundo no est simplemente dado, prefabricado para l. El hombre debe hacerse un mundo. La actividad constructora de mundos del hombre, por lo tanto, no es un fenmeno biolgicamente extrao, sino la consecuencia directa de la constitucin biolgica de aquel.

La situacin del organismo humano en el mundo se caracteriza, pues, por una inestabilidad intrnseca. El hombre no encuentra una relacin dada con el mundo, sino que debe incesantemente tratar de establecerla.

La misma inestabilidad distingue a la relacin del hombre con su propio cuerpo. No puede permanecer internamente en reposo, sino que debe, de manera constante, llegar a un acuerdo consigo mismo mediante su expresin en la actividad. La existencia humana es un persistente acto equilibrador entre el hombre y su cuerpo, el hombre y su mundo.

Otra manera de formular esto es decir que el hombre se halla constantemente en proceso de ponerse al da consigo mismo. El hombre crea un mundo en este proceso.

Solo en tal mundo creado por l mismo puede ubicarse y realizar su vida. Pero el mismo proceso que construye su mundo tambin termina su propio ser. En otras palabras, el hombre no slo crea un mundo, sino que tambin se crea a s mismo. Para decirlo con mayor precisin, se crea a s mismo en un mundo.

En el proceso de construccin de un mundo, el hombre, por su propia actividad, especializa sus impulsos y logra la estabilidad. Biolgicamente privado de un mundo de los hombres, construye un mundo humano. Este mundo, por supuesto, es la cultura.

Su propsito fundamental es brindar a la vida humana las firmes estructuras de las que carece biolgicamente. Se desprende de esto que esas estructuras creadas por el hombre nunca pueden alcanzar la estabilidad que distingue a las estructuras del mundo animal. La cultura, aunque se convierte para el hombre en una segunda naturaleza, sigue siendo algo muy diferente de la naturaleza, precisamente porque es el producto de la propia actividad del hombre. Este debe crear y recrear de manera continua la cultura.

Por ende, sus estructuras son intrnsecamente precarias y se hallan predestinadas al cambio. El imperativo cultural de la estabilidad y el carcter intrnsecamente inestable de la cultura plantean, juntos, el problema fundamental de la actividad constructora de mundos propia del hombre.

Un poco ms adelante nos ocuparemos con detalle considerable de sus implicaciones de largo alcance. Por el momento, baste decir que, si bien es necesaria la construccin de mundos, es muy difcil mantenerlos en funcionamiento.

La cultura consiste en la totalidad de los productos del hombre. El hombre elabora herramientas de todos los tipos concebibles, mediante las cuales modifica su medio fsico y doblega la naturaleza a su voluntad. El hombre tambin crea el lenguaje y, sobre su base y por medio de l, un elevado edificio de smbolos que impregnan todos los aspectos de su vida. Hay buenas razones para pensar que la produccin de la cultura no material ha marchado siempre a la par de la actividad del hombre en el plano de la modificacin fsica de su medio.

La sociedad es ese aspecto de esta ltima que estructura las relaciones permanentes del hombre con sus semejantes. La sociedad se constituye y se mantiene por obra de seres humanos activos. No tiene ningn ser, ninguna realidad, aparte de esta actividad. Sus pautas, siempre relativas en el tiempo y el espacio, no se encuentran en la naturaleza ni pueden ser deducidas de una manera especfica a partir de la naturaleza del hombre.

Si se quiere utilizar ese trmino para designar algo ms que determinadas constantes biolgicas, solo puede decirse que est en la naturaleza del hombre crear un mundo. Lo que en cualquier momento histrico particular aparece como la naturaleza humana es en s mismo un producto de la actividad constructora de mundos del hombre.

Esto responde a otro hecho antropolgico bsico, a saber, la esencial sociabilidad del hombre. Esto significa mucho ms que el hecho superficial de que el hombre siempre vive en colectividades y, en verdad, pierde su humanidad cuando se lo asla de otros hombres.

Mucho ms importante es que la actividad constructora de mundos del hombre es, siempre e inevitablemente, una empresa colectiva. Si bien es posible, tal vez con fines heursticos, analizar la relacin del hombre con su mundo en trminos puramente individuales, la realidad emprica de la construccin humana de mundos tiene siempre un carcter social.

Juntos, los hombres fabrican herramientas, inventan lenguajes, adhieren a valores, crean instituciones, etc. No solo la participacin individual en una cultura se realiza por un proceso social a saber, el llamado proceso de socializacin , sino que su existencia cultural permanente depende del mantenimiento de una organizacin social especfica.

La sociedad, por ende, no es solo un resultado de la cultura, sino una condicin necesaria de esta. La sociedad estructura, distribuye y coordina las actividades constructoras de mundos de los hombres. Y solo en la sociedad pueden persistir en el tiempo los productos de estas actividades.

La comprensin de la sociedad como arraigada en la externalizacin del hombre, esto es, como producto de la actividad humana, reviste particular importancia si se considera el hecho de que la sociedad aparece ante el sentido comn como algo muy diferente, como independiente de la actividad humana y como compartiendo el carcter inerte de lo dado que posee la naturaleza.

Volveremos enseguida al proceso de objetivacin que hace posible tal apariencia. Baste decir aqu que una de las conquistas ms importantes de la perspectiva sociolgica es su reiterada reduccin de las entidades hipostasiadas que constituyen la sociedad en la imaginacin del hombre comn a la actividad humana de la cual son producto esas entidades y sin la cual no tendran existencia en la realidad.

La materia de la cual estn hechas la sociedad y todas sus formaciones consiste en significados humanos externalizados en la actividad humana. Las grandes hipstasis societales tales como la familia, la economa, el Estado, etc. Por esta razn, es infructuoso que el socilogo, excepto con fines heursticos, aborde estos fenmenos sociales como si fueran, de hecho, hipstasis independientes de la empresa humana que originalmente los produjo y sigue producindolos.

En s mismo, no tiene nada de errneo que el socilogo hable de instituciones, estructuras, funciones, pautas, etc.

El peligro solo surge cuando las concibe, al igual que el hombre comn, como entidades que existen en y por s mismas, separadas de la actividad y produccin humanas. Uno de los mritos del concepto de externalizacin, aplicado a la sociedad, es la prevencin de esta suerte de pensamiento esttico e hipostasiante.

Otra manera de expresar esto es decir que la comprensin sociolgica debe siempre ser humanizadora, es decir, debe remitir las imponentes configuraciones de la estructura social a los seres humanos que las han creado. Pero, tan pronto como hablamos de productos externalizados se supone que estos alcanzan cierto grado de diferenciacin con respecto a su productor.

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